domingo, 25 de agosto de 2013

La milenaria cultura de Tucume

Hace mil años se comenzó a construir el centro urbano más importante de su época: Túcume, edificado por la nación que hoy llamamos Sicán o Lambayeque, este impresionante sitio arqueológico se ubica a 33 kilómetros al norte de la moderna ciudad de Chiclayo, en la parte baja del valle de La Leche, enclavado en un bosque de viejos algarrobales y un clima tropical.

Túcume fue fundado por Naymlap, héroe mítico que vino del mar en una flota de barcos, con su corte, servidumbre y fuerza militar. Se adentró en el valle y organizó en la periferia de la nación Moche un estado poderoso que fue capaz de movilizar por centurias a grandes cantidades de campesinos para la construcción de colosales palacios y extensas ciudades sagradas. Túcume está formado por 26 pirámides y decenas de edificios más pequeños, todos reunidos en torno al Cerro la Raya, un enorme hito pétreo en la inmensurable llanura que es ese fértil valle norteño

Las investigaciones científicas llevadas a cabo por los arqueólogos (especialmente Alfredo Narváez) permiten postular que las pirámides fueron palacios residenciales que habitaron una elite aristocrática que se dedicó principalmente a la agricultura, convirtiendo al valle de La Leche en el mayor complejo hidráulico de la costa.

Las pirámides, construidas en adobe, están formadas por depósitos, patios y habitaciones, estas últimas ornamentadas con relieves y pinturas murales. La circulación interna estaba garantizada por un sistema de rampas (para subir de un nivel a otro) y corredores. Además de los recintos propios del culto, la administración o el reposo, estaban las áreas de cocina, en donde se ha encontrado restos de la dieta cotidiana del Tucumano de hace diez siglos.

Construcción de dimensiones colosales, fue creciendo a lo largo de quinientos años, desde la época Lambayeque (la más temprana, año 1,000 a.C.), pensando por la época Chimú (1375-1470 d.C.) y finalmente la Inca. A lo largo de generaciones y nuevos gobernantes, Huaca Larga fue creciendo en alto, largo y ancho, rellenando viejas habitaciones formando de este modo nuevas plataformas sobre las que se construía nuevos cuartos, pasadizos o rampas.

En la parte central y más alta de Huaca Larga destaca una construcción de la época Inca (1470-1532), llamada el Templo de la Piedra Sagrada. Las excavaciones arqueológicas permitieron descubrir el fardo funerario de un gobernante Tucumano, ataviado con sus insignias características. El arqueólogo Narváez (su investigador) cree que fue el curaca principal de esa urbe pocos años antes de la llegada de los españoles (1532). Se le enterró bajo el piso del templo, flanqueado por dos hombres y 19 mujeres en un recinto contiguo. Todas ellas eran de tierna edad y evidencian signos de haber sido sacrificadas. Por el ajuar que las acompaña, se cree que fueron expertas artesanas. La gran cantidad de ofrendas en este templo, como son figurinas de plata en miniatura, camélidos, caracoles y conchas sagradas (mullu - spondylus sp. -), estas últimas traídas desde los mares del Ecuador, nos hablan de la gran importancia. De la

Cultura norteña.

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